Como el crepitar de las llamas en el hogar, danzando y enredàndose sobre sí misma, dirigida por el viento, como si de una orquesta sinfónica se tratase.
Como esa hoja seca que, en el transcurso del Otoño, se desprendió en un vuelo elegante para posarse suavemente en el tupido manto con el que sus hermanas forraban el suelo, formando un paisaje de colores desvaídos, todas las tonalidades de marrón, augurio de los fríos venideros.
Cual copo de nieve que desciende entre gráciles piruetas antes de fundirse.
Todo ello es reflejado por una pluma al escribir, trazando palabras sobre el papel, por cuyos poros la tinta se filtra, como resultado de un poeta ansioso por transformar sus pensamientos en palabras, ideas en algo real y tangible.
Pocos comprenderán a este poeta, pero los que lo hagan, lo harán hasta el ultimo de sus días.
-H.
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