Sus trazos no son uniformes, posiblemente no siempre armoniosos, pero esto no genera una imagen grotesca, sino todo lo contrario. Cada imperfección le confiere un poco más de belleza a la cuidad, rompe con la exactitud establecida por todos los cánones, pero eso es lo que la hace especial. Es un lugar formado por infinitas partes, como personas pueblan en el mundo, cada una especial y hermosa a su manera.
Y es que esta ciudad no es como todas las demás. Nadie puede encontrarla, al menos nadie es consciente de haberlo hecho. Y en esta ciudad habita una mujer de largos cabellos blancos, trenzados con la luz de la luna. Envuelve su etéreo cuerpo con un fino velo de polvo de estrellas y posee un rostro sin rostro, tan etéreo como el resto de sí misma.
En el castillo de cristal que predomina la ciudad, lleva a cabo su misión, constante, afanosa en un tarea. Sus finos dedos trabajan sin cesar. Su cometido no es otro que reparar a las personas que se rompen. Hay algunas fáciles de arreglar, que solo tienen pequeñas fisuras. Sin embargo, hay otras que parecen prácticamente imposibles de recomponer. No desespera con estas, prosigue incansable con su tarea, no importa cuan ardua sea.
Todos los seres humanos pasan por sus manos en algún momento de su efímera vida, pero no pueden afirmarlo, pues a pesar de que la mujer los arregle, ellos no son conscientes de ello, ocurre sin que se percaten, sin sentir las delicadas manos de la mujer entretejiendo las hebras de su conciencia, de su inherencia, de su existencia. Ellos continúan con sus vidas como mejor pueden, hasta que un día están terminados, recompuestos. El resultado nunca será el mismo que en un principio, lo que se conoce como experiencia, lo que nos hace quienes somos.
Cuando la mujer termina con una persona, una parte de ella, esencia tal vez, pasa a formar parte de la ciudad intangible expandiéndola aún más en su infinitud.
Y a pesar del tiempo interminable tiempo empleado y de tan complejo cometido, esta ciudad será eternamente desconocida. Nadie salvo la mujer de largos cabellos blancos trenzados con luz de luna sabrá jamás de su existencia.
Ciudad intangible, ciudad desconocida.
-H.
Escribes por el simple hecho de que te encanta y nos encanta no por el simple hecho de que escribes, si no porque lo haces genial. Sigue haciéndolo! Te seguiremos leyendo;)
ResponderEliminarun besito
Paula