miércoles, 30 de octubre de 2013

relucientes faros en medio de una oscura noche de tormenta

Pocos poetas han sobrevivido al paso del tiempo y se hallan ocultos a los ojos de la sociedad en el fondo de almas puras, condenados a vivir sometidas a la cruel indiferencia. Ya no alegran la primavera con sus versos, ya no calientan el cuerpo en los fríos meses invernales con sus rimas melodiosas.
Ahora su ausencia deja un velo de insignificancia sobre todos los detalles, insulsos.
Porque la vida, sin el arte de los poetas, no es vida, sin sus filigranas verbales, sin su manera de enamorar, de hacer de cada trivialidad un mundo, la gris monotonía domina los días desde el alba hasta el crepúsculo y la desvaída rutina se afana por conquistar cada ápice de nuestra predecible existencia. 
Antaño el simple arrullo que produce una hoja al caer de una rama en otoño daba lugar a las más hermosas obras de arte, combinaciones de palabras inmortalizadas con tinta, o efímeras y breves, susurradas por unos labios virtuosos. Sacaban la hermosura de las nimiedades más absolutas, envolviendo todos los puntos de vista con un brillante halo de emoción.
Mas ahora no queda de ellos más que retazos de lo que un día fueron, recuerdos relegados al despiadado olvido.
Y estas almas puras tras las que se esconden los poetas, sangran impotentes ante el curso de la vida. El ser humano decidió reprimir la poesía del día a día y reducirla a polvo, haciéndola desaparecer, aunque aún, entre sábanas blancas, pieles suaves y reflejos de sol, entre fragancias exquisitas y las tapas duras de un volumen que encierra una historia, se ocultan las reflexiones y pensamientos de los poetas aún vivos, de los poetas que van de incógnito tras máscaras de apatía. Sin embargo, nunca serán como el resto, los delatará su mirada, que ve más allá que cualquier otra, sus ojos cual relucientes faros en medio de una oscura noche de tormenta.
 
-H.

jueves, 24 de octubre de 2013

observador con ojos de luz

En aquel valle solitario y tranquilo, tanto que casi se atrevería a llamarlo Paraíso, impregnó sus pulmones con aire puro.
Pero el aire no era solo puro, no. Sintió que respiraba sueños perdidos u olvidados que al cabo del tiempo acaban vagando errantes, sin destino ni destinatario, por la apacible atmósfera de aquel pedazo de tierra, que igual no era tierra sino cielo. 
Respiró deseos del corazón de alguna bella muchacha o de un alocado joven que no se dio cuenta de haberlo extraviado, pues incontables eran los que ocupaban su concurrida mente. Él sí podía permitirse extraviarlos, mas pronto, cuando el paso del tiempo los haya quemado todos, echará en falta aquel deseo que antaño perdió y su ingenua alma no fue capaz de percatarse, aunque ya poco podía hacer por recuperarlo, pues bien sabía que los deseos perdidos van todos a un mismo lugar, del que ya nunca vuelven, donde ya no se pueden reclamar.
Respiró un pensamiento, suave y ligero como el ala de una mariposa, hermoso, moteado y de colores, pasajero, cálido como el beso del Sol primaveral, que huyó de algún ente que ya nunca lo recordará. Aguantó la respiración para poder disfrutar de él durante unos instantes más.
Respiraba todos aquellos reflejos de humanidad que deambulaban a su alrededor, y no sentía otra cosa sino celos. Ansiaba poder sentir como lo hacía un alma humana, ansiaba experimentar en su piel lo que era un pensamiento tangible, como el que ahora se negaba a dejar escapar de sus pulmones.
Durante días, años, siglos, mantuvo el pensamiento en su interior, protegiéndolo como si de un preciado tesoro se tratase, y en realidad así era, y de vez en cuando, dejaba que merodeara por su cuerpo, produciéndole la misma sensación que aquella primera vez que lo respiró.
Apenas fue consciente de ello, pero su inconsistencia fue desapareciendo poco a poco, sus plumas de luz mitigaron su intensidad hasta ser ínfimos haces imperceptibles para finalmente extinguirse como una antorcha en una tormenta. El etéreo ente alado se transformó en lo que tanto ansiaba, sin opción de retorno. Pero fue su procedencia su primer recuerdo huidizo, que se zafó de su mente humana, y viajó al mismo lugar desde donde, en otro tiempo, en otra vida, un hermoso ser de luz y pureza contemplaba el mundo con desazón en la mirada y añoranza por lo que nunca tuvo, que más tarde consiguió y pronto olvidó.
No sabía que sería un hombre y ahora no sabe que fue un ángel.

viernes, 18 de octubre de 2013

18.10

No todo es blanco o negro. No se trata solo de ser buenas o malas personas. Se trata de decisiones que hay que hacer en momentos difíciles, decisiones que pueden ser erróneas o acertadas, pero al fin y al cabo, decisiones que nos hacen quienes somos y determinan quiénes seremos mañana, y pasado, y al otro. Las personas se definen por sus errores y aciertos.
Es fácil juzgar una mala decisión cuando no eres tú quien ha de tomarla. Pero siempre es complicado, y muchas veces las cosas van más allá de lo que la gente puede ver. Nunca vas a saber realmente lo que hay detrás de cada elección, a no ser que sea la tuya, y entonces desearías no saberlo.


-H.

Un invierno en la playa

Nunca disfruto con nada, siempre pensando en lo que vendrá luego. Creo que todos somos así... vivimos a toda velocidad sin disfrutar del momento, inmersos en nuestro ritmo acelerado para conseguir nuestros propósitos en la vida.
Pero tengo flashes de lucidez, de gran lucidez en los que me paro a pensar y me digo << Espera, ya la tengo. Esta es mi vida. Afloja el ritmo y disfrútala, porque todos acabaremos bajo tierra, y se habrá acabado todo>>.

- UN INVIERNO EN LA PLAYA.

jueves, 10 de octubre de 2013

Por qué

Hay tantas cosas que no estás viendo, tantas cosas las que te estás perdiendo. Te habría encantado vivir todo esto. Seguimos viéndonos de vez en cuando, aunque ya no tan a menudo como cuando estabas tú, pero todo sigue como siempre. Te encantaría ver que sigue habiendo risas y conversaciones agradables a pesar de lo ocurrido, que seguimos queriéndonos tanto como siempre y que nunca faltan abrazos entre nosotros. Somos esa gran familia que todos recordamos, ahora más pequeña, pero indestructible. Tú creaste eso. Y el hecho de que se mantenga significa que lo hiciste bien, muy bien. No hay día que no te recordemos, aunque nadie lo mencione, estás por todas partes, estamos rodeados de ti. Rodeados de recuerdos de toda una vida, de todas nuestras vidas. 
Un día, sin previo aviso, te marchaste. Pero eso no nos destruyó, solo nos hizo más fuertes y cada vez que nos miras desde algún marco de fotos la herida sigue sangrando, y en el fondo sabemos que es posible que nunca sane, y eso, desde mi punto de vista, es bueno, porque significa que te queremos, que no te olvidamos. Y es que nadie te ha olvidado.
Yo no te he olvidado. Muchas veces sigo preguntándome por qué.Por qué tuvo que ocurrir. Porque en momentos de debilidad me doy cuenta de lo insignificantes que somos aunque no lo veamos. Somos pequeños en la inmensidad del mundo. Irrelevantes. 
Y de repente puede sucedernos la mayor de las tragedias, sin explicación, sin aviso. Y no importa, porque no somos nada.
Buscamos respuestas que van más allá de nuestro entendimiento y sufrimos por no encontrarlas. Y es que nunca las encontraremos.



-H.

viernes, 4 de octubre de 2013

Sonrisas de amapola

Se acabaron las sonrisas de amapola, las caricias de suspiros y los susurros de sirena.
Confidentes desconfiados, desconocidos, extraños.
Juega el viento con sus rizos, evocando amores y traiciones. Juega el viento con sus recuerdos, que un día fueron felices, que ahora solo son desgarradores.
Sus intentos por escapar de su presa son desesperados, pero vanos. No hay escapatoria, y lo sabe. Pero aún así intenta zafarse, hasta que el cansancio y la resignación se apoderan de su ser, y se abandona al sufrimiento.
Acepta la tortura que es el recuerdo, y tras largo rato su alma se desangra.
Y se termina. 
El martirio, satisfecho, abandona su cuerpo.
Y entonces sabe que sus ojos no derramarían más lágrimas acusatorias, que está limpio de de dolor. Que podrá verse de nuevo en sus pupilas, envuelto en su perfume, pero ya no volverá a perderse en ellos.

-H.

Bienvenido al mundo

Indiferente, el mundo sigue día tras día.
No importa lo que ocurra, pase lo que pase, el Sol seguirá saliendo, inexorable, por el Este y escondiéndose por el Oeste. No cejará en su imposible intento de abrazar a la Luna, y las estrellas seguirán salpicando el oscuro firmamento, manto de la noche, refugio de almas desoladas.
No acallarán los pájaros sus cantos, no dejarán las aguas del río de recorrer su cauce.
Cuando todo se te antoje sin sentido, absurdo o cruel, seguirá el tiempo contando los segundos, descontándotelos a ti, marchitando tu suave piel y tiñendo tus cabellos de nieve.
Cuando de ti no quede más que el recuerdo, o ni tan siquiera eso, el Sol, inexorable, saldrá por el Este y se esconderá por el Oeste, y no cejará en su imposible intento de abrazar a la Luna.

-H.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Círculo vicioso de palabras lascivas

Los prejuicios rigen las normas de esto a lo que llamamos mundo. Lenguas afiladas como cristales cortan las delgadas fibras de la autoestima. Y no se hace nada, las miradas se dirigen a otro lado como si nada estuviese ocurriendo. La gente se refugia en la comodidad de lo conocido, de lo aceptado, con temor a salir de lo establecido como normal. Cohibidos, sin poder hacer lo que quieren, sin poder ser ellos mismos. 
Todo sería más fácil si la gente dejara de rechazar lo que es diferente y empezara a disfrutar e ignorar lo que puedan pensar los demás. La vida es efímera, y se nos escapa entre los dedos. Aprovecha al máximo el poco tiempo que te queda, porque eso es lo que es, poco. Nunca vas a poder controlar lo que se dice de ti, ni de nadie. Las personas son así por naturaleza. 
Borregos en serie de la fábrica del Universo.


-H.