viernes, 2 de noviembre de 2012

Property of Society

         
        - Sí, quiero -no, no quiero, no, no, no.
Pero sabía que no podía resistirse a ello. Era su destino, lo que su padre esperaba de ella. Y no podía fallarle por nada del mundo.
Miró con ojos apenados hacia la multitud, a través del fino velo, hasta que se topó con SU mirada, la del hombre que deseaba que estuviese allí, a su lado en el altar. Pero eso no iba a suceder, ni enonces ni nunca.
Estaba sujeta a las denigrantes normas de la sociedad, y si ella, la princesa, se oponía a cumplirlas, ¿entonces por qué los demás habrían de hacerlo?
Injusto, pensó, el mundo es totalmente injusto. Y era imposible huir de él, por mucho empeño que pusieras, siempre te perseguía, implacable, hasta acabar con cualquier hálito de esperanza que albergaras en tu interior.
Aquella noche debería completar el matrimonio con un hombre al que no conocía, y al que no quería conocer. Su vida giraría en torno a un extraño. Y no poodría hacer nada para evitarlo.


-H.

No hay comentarios:

Publicar un comentario