Hay tantas cosas que no estás viendo, tantas cosas las que te estás perdiendo. Te habría encantado vivir todo esto. Seguimos viéndonos de vez en cuando, aunque ya no tan a menudo como cuando estabas tú, pero todo sigue como siempre. Te encantaría ver que sigue habiendo risas y conversaciones agradables a pesar de lo ocurrido, que seguimos queriéndonos tanto como siempre y que nunca faltan abrazos entre nosotros. Somos esa gran familia que todos recordamos, ahora más pequeña, pero indestructible. Tú creaste eso. Y el hecho de que se mantenga significa que lo hiciste bien, muy bien. No hay día que no te recordemos, aunque nadie lo mencione, estás por todas partes, estamos rodeados de ti. Rodeados de recuerdos de toda una vida, de todas nuestras vidas.
Un día, sin previo aviso, te marchaste. Pero eso no nos destruyó, solo nos hizo más fuertes y cada vez que nos miras desde algún marco de fotos la herida sigue sangrando, y en el fondo sabemos que es posible que nunca sane, y eso, desde mi punto de vista, es bueno, porque significa que te queremos, que no te olvidamos. Y es que nadie te ha olvidado.
Yo no te he olvidado. Muchas veces sigo preguntándome por qué.Por qué tuvo que ocurrir. Porque en momentos de debilidad me doy cuenta de lo insignificantes que somos aunque no lo veamos. Somos pequeños en la inmensidad del mundo. Irrelevantes.
Y de repente puede sucedernos la mayor de las tragedias, sin explicación, sin aviso. Y no importa, porque no somos nada.
Buscamos respuestas que van más allá de nuestro entendimiento y sufrimos por no encontrarlas. Y es que nunca las encontraremos.
-H.
Guau...
ResponderEliminar