Los prejuicios rigen las normas de esto a lo que llamamos mundo. Lenguas afiladas como cristales cortan las delgadas fibras de la autoestima. Y no se hace nada, las miradas se dirigen a otro lado como si nada estuviese ocurriendo. La gente se refugia en la comodidad de lo conocido, de lo aceptado, con temor a salir de lo establecido como normal. Cohibidos, sin poder hacer lo que quieren, sin poder ser ellos mismos.
Todo sería más fácil si la gente dejara de rechazar lo que es diferente y empezara a disfrutar e ignorar lo que puedan pensar los demás. La vida es efímera, y se nos escapa entre los dedos. Aprovecha al máximo el poco tiempo que te queda, porque eso es lo que es, poco. Nunca vas a poder controlar lo que se dice de ti, ni de nadie. Las personas son así por naturaleza.
Borregos en serie de la fábrica del Universo.
-H.
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