Indiferente, el mundo sigue día tras día.
No importa lo que ocurra, pase lo que pase, el Sol seguirá saliendo, inexorable, por el Este y escondiéndose por el Oeste. No cejará en su imposible intento de abrazar a la Luna, y las estrellas seguirán salpicando el oscuro firmamento, manto de la noche, refugio de almas desoladas.
No acallarán los pájaros sus cantos, no dejarán las aguas del río de recorrer su cauce.
Cuando todo se te antoje sin sentido, absurdo o cruel, seguirá el tiempo contando los segundos, descontándotelos a ti, marchitando tu suave piel y tiñendo tus cabellos de nieve.
Cuando de ti no quede más que el recuerdo, o ni tan siquiera eso, el Sol, inexorable, saldrá por el Este y se esconderá por el Oeste, y no cejará en su imposible intento de abrazar a la Luna.
-H.
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