Temo estar solo, porque es en esos momentos en los que únicamente me tengo a mí mismo. Ninguna distracción que pueda alejarme de mi "yo".
Ese yo oscuro que últimamente ha estado relegado a un recóndito recodo de mi interior, prisionero de mis compañías, rumiando su momentánea derrota y urdiendo su sádica venganza. Esperando la hora para dar el golpe que lo haría retornar de las tinieblas del olvido para hacerse de nuevo con mi vida y mi cordura.
Mi yo, retorcido y macabro, ha visto el momento, su oportunidad de resurgir de mis cenizas, cuando el Sol se ocultaba tras la dorada línea del horizonte, cuando yo menos lo esperaba, cuando más vulnerable era. Cuando estaba solo.
Como un siniestro fantasma resucitado de entre los muertos, se ha aferrado a mi pecho con mugrientos dedos putrefactos, quebrando mis huesos y mis ganas de vivir.
Se ha metido en mis venas y, a contracorriente, ha llegado a cada una de las neuronas de mi cerebro, tocando, pulsando los lugares exactos, los pensamientos idóneos para que un manto de lacerante incertidumbre se cerniese sobre mí, degradándome, rompiéndome poco a poco, dolorosamente, de la forma que él más disfruta, deleitándose en mi agonía.
Me ahogaba en un mar de desdicha, olas de miseria rompiéndome en la cara. Mi mera existencia me hacía sentir lástima de mí mismo, nada parecía tener sentido alguno. Sentía como si un velo de inocencia se hubiera descorrido ante mis ojos, haciéndome ver la crueldad del mundo y mi insignificancia ante todo aquello que me importaba.
Me regodeaba en mi propia decepción, incapaz de levantar cabeza, sin nadie que pudiera ayudarme a hacerlo, en la soledad de la apática noche indiferente, que se reía de mi en cuarto creciente.
Entonces, cuando su mano ya no era necesaria para manejar los hilos de mi sufrimiento, cuando este fluía por sí solo, incontrolable como una animal salvaje,mi "yo" ha desaparecido, como el humo, volviendo a su rincón en algún lugar dentro de mí.
Temo estar solo. Porque la bestia está agazapada, esperando de nuevo. Temo que vuelva sin previo aviso, como cada vez que lo hace.
Porque, a pesar de ser yo, no lo conozco en absoluto, y eso es lo que más me aterroriza.
-H.
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