Hoy me identifico totalmente con el clima.
Es un día gris, en el que la lluvia y los truenos no han dado tregua. El viento otoñal golpea las persianas con fuerza, intentando tirar la casa abajo.
Así me siento. Desde que he despertado esta mañana solo he podido sentir desesperación, negrura. Disimulo con sonrisas, pero lo saben. ¿Cómo no van a saberlo?
Es difícil ocultar esta vorágine. No soy capaz de sentir alegría por nada ni nadie, el nudo en el estómago es constante, la impotencia y la frustración me consumen.
Y el odio a mí misma. Soy cobarde, soy gris...soy mezquina.
Ojalá...ojalá pudiera desconectar mi cerebro, dejar de tener que vivir conmigo, porque no lo soporto más.
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